No sería aquella fotografía que contemplé hace unos años la única que me dejaría atónito ante su esplendor. Un arlequín en pose inclinada, lamiendo con su lengua extendida el sexo de una joven, desnuda, que no dejaba de mirar el objetivo de la cámara, no se si también al fotógrafo, y por último al espectador. Rebosaba libidez, morbosidad. Una imagen totalmente descarada, sin ataduras, me impresionó porque jamás vi una fotografía igual en una galería de arte. Me pareció que era mas desnuda aún que la figura femenina que posaba seduciendo.
Hallazgo insólito, una persona con gafas
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